LA ARQUITECTURA

Nací en el sur de Mallorca, en una playa de arena blanca, casi lunar, entre castillos de arena con pretensiones arquitectónicas. Allí empecé a sacar los dientes y a desarrollar una temprana fascinación por los espacios, las formas y los paisajes. Mis padres pensaban que jugaba; yo ya hacía urbanismo a pequeña escala (sin licencia de obra, eso sí).

Sevilla fue la siguiente parada. Allí me formé como arquitecto especializado en urbanismo en la Escuela de Arquitectura (ETSAS), entre dibujo asistido por ordenador, sevillanas y alguna jarra de rebujito, en un edificio que llegó a parecerme más un hogar que la habitación de estudiantes que rentaba. Mi proyecto final de carrera, una reordenación urbana de 10 hectáreas del frente marítimo palmesano con un centro de bienestar de 8,000 m², todavía me dibuja una sonrisa, aunque no sé si es por el resultado o por las noches en vela.

Durante esa etapa combiné becas en administraciones públicas con colaboraciones en estudios de arquitectura, en proyectos de gran envergadura y planes generales de ordenación urbana, entre ellos el concurso y proyecto ganador para la rehabilitación del Ayuntamiento de San Fernando, en Cádiz. Mi curiosidad por otras culturas me llevó además bastante lejos: un fish and chips en Reino Unido, un donburi en Japón, un curry en la India, un sancocho en República Dominicana, todo, por supuesto, “por motivos de investigación arquitectónica”. Esa mezcla me enseñó a entender la arquitectura como una disciplina abierta, conectada con las personas y con su contexto.

En los últimos años mi base está en la península de Yucatán, México, donde, tras crecer entre las aguas de Mallorca y pasar algunas primaveras oliendo azahar en Andalucía, me reencontré con el mar entre cenotes, vestigios mayas y ceviches con habanero. Aquí me he enfocado en el sector hotelero: diseño, construcción y rehabilitación de resorts all-inclusive de Iberostar y Grupo El Fuerte, algunos operados por Hyatt. Porque un resort no es solo un edificio atractivo: arquitectura, operación, experiencia del huésped y contexto deben funcionar como un todo, sin que ninguna pieza desafine.

Sumo más de 20 años de experiencia en diseño arquitectónico y visualización 3D, 5 de ellos en gestión de proyectos. Durante 10 años compaginé además la arquitectura con el sector financiero, esta vez con traje y corbata, como bróker de banca-seguros: dos mundos que parecen opuestos y que me dejaron negociación, gestión integral y una certeza compartida: conviene anticiparse a los imprevistos y no dar nada por resuelto antes de tiempo.

Hoy soy un arquitecto internacional polivalente, con una sólida base técnica, experiencia en gestión y curiosidad por seguir aprendiendo; con creatividad, criterio, método y los pies en la tierra, y con espacio para una buena idea inesperada. Y, por supuesto, que el cliente también se enamore del resultado.

Álvaro Villegas · Arquitecto y gestor de proyectos

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